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¿Por qué el gateo es importante y cómo estimularlo?

Actualizado: 23 jun 2021


Por Daniela Leiva, Kinesióloga

¿Qué es el gateo?

El gateo es un método de desplazamiento donde se apoyan cuatro puntos, comúnmente dos de las extremidades superiores y dos de las inferiores para avanzar en un movimiento muy similar al que realizan los gatos y demás animales cuadrúpedos. De los anterior podemos deducir que la imagen clásica de un gateo donde se apoyan las palmas de las manos y las rodillas no es la única que debemos relacionar con este hito del desarrollo infantil.


Existen variados estilos de gateo y entre ellos podemos encontrar, por ejemplo:

  • Gateo clásico o cruzado; el más común y el mas conocido donde los puntos de apoyo son palmas de manos y rodillas y el movimiento es alternante entre mano y pie de lados contrarios al mismo tiempo.

  • Gateo de oso; donde los puntos de apoyo son las palmas de las manos y las plantas de los pies, manteniendo codos y rodillas en extensión, pero conservando la alternancia presente en el gateo clásico.

  • Gateo semisentado: donde los puntos de apoyo son glúteo y pierna de un lado junto con las palmas de las manos, produciendo la fuerza de avance principalmente con los brazos.

También existen otros métodos de desplazamiento que pueden producirse previo al gateo de cuatro apoyos o combinarse con éste, tales como:

  • Arrastre tipo “comando”; donde el niño avanza arrastrándose sobre su abdomen y utilizando principalmente la fuerza de los brazos

  • Rodar; donde el niño rueda o gira sobre su propio cuerpo para desplazarse

¿Cuándo se produce el gateo?

Existe un consenso en el cual se dice que la aparición del gateo de manera activa, es decir sin ayuda, es entre los 9 y 10 meses de edad de los niños, sin embargo, esto es solo una referencia pues podríamos encontrar niños en los que se produzca antes o después o incluso no se presente, sin tener necesariamente una alteración en su desarrollo psicomotor.

Es muy común escuchar que esta etapa es casi obligatoria en los infantes, pero lo cierto es que a pesar de que existen muchos beneficios al estimular y permitir el gateo, el hecho de que finalmente no se logre el gateo clásico maduro no pondrá al niño en desventaja motora en relación con sus pares, ya que como se menciona anteriormente esta no es la única forma de hacerlo, y es importante dejar claro este punto pues ese niño que anteriormente creíamos que “no gateaba”….si lo esta haciendo, solo que no de la forma que nosotros esperábamos o conocíamos.


¿Cuáles son los beneficios del gateo?

Ahora que sabemos qué es y cuándo se produce esta conducta motora, podemos hablar de cuales son los puntos positivos:

  • Permite que el niño tenga una perspectiva nueva desde el punto de vista visual.

  • Favorece el desarrollo muscular, regulando el tono y fuerza de la musculatura de extremidades y tronco.

  • Fomenta la independencia en el niño, ya que le permite desplazarse por sí solo para explorar.

  • Beneficia el desarrollo de patrones contralaterales y la conexión de ambos hemisferios cerebrales.

  • Está relacionado con la maduración del sistema nervioso y el control del equilibrio y la coordinación (favoreciendo la integración de estímulos vestibulares).

  • Entrega variedad de estímulos a los sistemas propioceptivos y táctil, ya que el apoyo de los distintos puntos del cuerpo con las superficies de diferentes texturas, densidades e inclinaciones permite al cuerpo conocer, integrar y ajustar los movimientos a estos factores.

¿Cómo estimulamos el gateo?

En primer lugar, es bueno saber que la mejor forma de estimular a un bebé es darle la posibilidad y un ambiente apto para jugar, donde tenga espacio adecuado para desplazarse y objetos llamativos para él, en un entorno seguro y libre de peligros; para lograr la exploración independiente.

Luego, siempre tener en cuenta que nuestro ejemplo es una potente imagen a imitar en los niños de todas las edades, por esto es que debemos ponernos a su altura y mostrarle el movimiento de gateo y cómo lo utilizamos para lograr un fin.

Comenzaremos con la estimulación del gateo luego de que el niño logre algunos puntos clave como, por ejemplo: tolerar la posición boca abajo, pudiendo llegar y salir de esta girando por si solo, pueda extender sus codos y presente movimiento de pataleo en sus piernas.

Para iniciar debemos darle una razón para desplazarse y esto lo logramos alejando sus objetos favoritos a una distancia donde aún pueda verlos bien, pero no alcanzarlos solo estirando sus brazos, movemos y le mostramos donde está para lograr el interés.

Conforme se adquiera desplazamiento en este tipo de superficies podemos ir integrando nuevos desafíos como lo son el gateo en superficies inestables (blandas, como colchones o cojines), integrar obstáculos por los que deba pasar para llegar a su objetivo, pasar por superficies con diferentes grados de inclinación y desplazarse por espacios estrechos como un túnel.

Finalmente hay que recordar que cada niño tiene sus tiempos y debemos respetarlos para lograr que la estimulación del gateo sea una experiencia agradable.


¿Son necesarios elementos como rodilleras o zapatos gateadores?

NO, la mejor forma de adquirir habilidades motoras nuevas es con la mayor libertad posible, sin elementos externos de soporte, si es posible descalzo y con ropa liviana y corta (brazos y piernas descubiertos).




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